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Crítica: Pluribus (Serie de TV) (2025) ★★★☆☆

 ★★★☆☆  7/10 2025  Estados Unidos Temporada 1: 9 episodios. Plataforma Apple TV

Pluribus (2025) es una intriga de ciencia ficción con sello Gilligan, tan estimulante como irregular

Tras redefinir la televisión moderna con Breaking Bad y Better Call Saul, Vince Gilligan regresa al terreno seriado con Pluribus (2025), una propuesta de ciencia ficción e intriga que, sin alcanzar la excelencia de sus obras anteriores, confirma que sigue siendo uno de los grandes narradores audiovisuales de nuestro tiempo. Pluribus es una serie que va claramente de más a menos, pero cuyo arranque es lo suficientemente potente como para justificar su visionado y dejar un poso de interés genuino de cara al futuro.

Desde sus primeros episodios, la serie atrapa gracias a una combinación efectiva de misterio, tensión psicológica y una amenaza latente que nunca se explica del todo, al menos no de forma explícita. Gilligan vuelve a demostrar que se siente cómodo trabajando con la insinuación, el subtexto y la construcción progresiva del suspense, incluso cuando el resultado final no es del todo redondo.

Uno de los mayores aciertos de Pluribus es su punto de partida. La serie bebe claramente de La invasión de los ladrones de cuerpos, pero no se limita a copiar su estructura. Aquí, la idea de la suplantación o pérdida de identidad se mezcla con el concepto de un virus de escala pandémica, generando una amenaza más contemporánea y cercana. No se trata solo de “quién es quién”, sino de qué queda del individuo cuando algo externo empieza a reescribir su comportamiento, sus emociones y sus vínculos.

Esta fusión entre ciencia ficción clásica y paranoia moderna funciona especialmente bien en los primeros capítulos, donde el espectador comparte la confusión de los personajes y se ve arrastrado por una sensación constante de inquietud. Gilligan demuestra una vez más que entiende el miedo no como algo explícito, sino como una erosión lenta de la normalidad.

Si algo ha definido siempre el trabajo de Vince Gilligan es su interés por los personajes por encima de la trama pura, y Pluribus no es una excepción. Aunque el concepto de ciencia ficción es atractivo, lo que realmente sostiene la serie es su dimensión humana, especialmente a través de su protagonista.

Rhea Seehorn, en el papel de Carol, ofrece una interpretación sobresaliente. Su trabajo es contenido, preciso y emocionalmente complejo. Carol es un personaje que se mueve constantemente entre la racionalidad y el miedo, entre la necesidad de entender lo que ocurre y el temor a aceptar la verdad. Seehorn vuelve a demostrar que es una actriz capaz de transmitir muchísimo con gestos mínimos, miradas y silencios, algo fundamental en una serie que juega tanto con lo no dicho.

A su lado, Karolina Wydra como Zosia aporta una energía complementaria que equilibra la narrativa. La relación entre Carol y Zosia es, sin lugar a dudas, el corazón emocional de la serie. Cuando ambas comparten escena, Pluribus alcanza sus mejores momentos. La química entre las dos actrices es palpable, orgánica y creíble, y su vínculo dota a la historia de una dimensión emocional que evita que la serie se convierta en un simple ejercicio de estilo.

De hecho, da la sensación de que la propia serie “respira” mejor cuando ellas están juntas, como si todo el engranaje narrativo se alineara para explotar al máximo su potencial dramático.

Pluribus tiene un aire inconfundible a Breaking Bad y Better Call Saul, no solo por estar ambientada nuevamente en Albuquerque, sino por la forma de narrar, el ritmo pausado, la atención al detalle y el uso expresivo del silencio. Gilligan vuelve a apostar por una puesta en escena sobria, casi minimalista, donde cada plano parece cuidadosamente pensado.

A medida que avanza la temporada, se vuelve irregular y algunos episodios parecen estirar situaciones que no siempre justifican su duración. La sensación de misterio, tan efectiva al principio, pierde fuerza cuando la serie no termina de profundizar lo suficiente en ciertas líneas argumentales.

No es que Pluribus se vuelva mala, pero sí menos inspirada. Hay capítulos que funcionan como transición y que rompen ligeramente la adicción inicial, algo que se nota especialmente en la segunda mitad de la temporada.

Otro aspecto interesante de Pluribus es su aproximación a la ciencia ficción. La serie no está interesada en la espectacularidad ni en las grandes explicaciones técnicas. Su enfoque es más conceptual y psicológico. El “virus” o fenómeno que articula la historia funciona más como metáfora que como elemento científico plenamente desarrollado.

Esto puede resultar frustrante para algunos espectadores que esperen respuestas claras, pero también es uno de los rasgos que hacen a la serie más provocativa. Pluribus no quiere explicarlo todo; prefiere generar preguntas incómodas sobre la identidad, el libre albedrío y la fragilidad de las relaciones humanas en un mundo donde lo familiar puede volverse extraño de un día para otro.

Una serie irregular, pero estimulante

No estamos ante una obra maestra, ni mucho menos. Pluribus está lejos del nivel de complejidad y perfección narrativa de Breaking Bad o Better Call Saul. Sin embargo, es una serie original, provocativa y mejor planteada que muchas propuestas recientes de ciencia ficción, que se limitan a reciclar fórmulas sin alma.

Su mayor virtud es que, incluso cuando falla, sigue siendo interesante. Hay una inteligencia narrativa detrás de cada decisión, aunque no todas funcionen igual de bien. Y eso, en el panorama actual de series, ya es mucho decir.

Conclusión: una apuesta recomendable con margen de mejora

A pesar de no ser perfecta, “Pluribus” es una serie adictiva que mantiene el interés, salvo algún episodio más flojo. Destaca especialmente por la actuación de su protagonista, la química entre sus personajes principales y una premisa que combina con acierto la ciencia ficción clásica con inquietudes contemporáneas.

Con una segunda temporada ya anunciada, la sensación que deja Pluribus es la de una obra con potencial aún por desarrollar. Si Gilligan logra ajustar el ritmo y profundizar más en su universo, la serie podría crecer notablemente.

Por ahora, Pluribus se queda en un sólido 7/10: una serie recomendable, estimulante y con personalidad propia, especialmente indicada para quienes disfrutan de la ciencia ficción, la intriga psicológica y las historias que se cuecen a fuego lento. Merece la pena seguirla.


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