Las 20 mejores películas de Al Pacino
Al Pacino no es solo uno de los grandes actores de la historia del cine: es una fuerza volcánica, un intérprete que convirtió la intensidad en lenguaje y la neurosis en arte. Su carrera es la de un actor que nunca fue cómodo, nunca fue decorativo y jamás se conformó con agradar. Desde los años setenta, Pacino encarnó al hombre moderno fracturado: criminales, policías, abogados, adictos, idealistas derrotados y diablos seductores. Esta lista no pretende ser neutral: es una celebración crítica, un recorrido por sus interpretaciones más memorables, donde cada película es analizada con profundidad y respeto.
1. El Padrino (The Godfather, 1972) – Francis Ford Coppola
Pocas interpretaciones han cambiado la historia del cine como la de Michael Corleone. En El Padrino, Pacino construye uno de los arcos dramáticos más perfectos jamás filmados: el paso del hijo honorable al monstruo silencioso. Su actuación es minimalista, casi contenida hasta lo insoportable, y ahí reside su grandeza. Cada mirada, cada pausa y cada gesto dicen más que páginas de diálogo.
Pacino entiende que Michael no es un gánster al uso, sino un hombre que pierde su alma sin darse cuenta. La famosa escena final, con la puerta cerrándose sobre Kay, no sería tan devastadora sin el rostro impenetrable de Pacino, ya completamente vacío. Esta película no solo lanzó su carrera: redefinió lo que significa actuar en cine.
2. El Padrino: Parte II (The Godfather Part II, 1974) – Francis Ford Coppola
Si la primera parte era una tragedia clásica, la segunda es una ópera shakesperiana. Aquí Pacino ya no interpreta una transformación, sino un estado: Michael Corleone convertido en un tirano helado, incapaz de amar o confiar. La grandeza de su actuación reside en su frialdad absoluta, en cómo el poder ha borrado cualquier resto de humanidad.
El contraste con el Vito joven de De Niro engrandece aún más su trabajo. Pacino actúa desde la ausencia, desde el vacío emocional. El asesinato de Fredo no sería tan devastador sin esa mirada final, rota por dentro pero firme hacia fuera. Es una de las cumbres interpretativas del siglo XX.

3. Tarde de perros (Dog Day Afternoon, 1975) – Sidney Lumet
Aquí Pacino se libera. Sonny Wortzik es puro nervio, contradicción, humanidad desbordada. Lumet le da espacio y Pacino lo ocupa todo: grita, suplica, ríe, llora y se desmorona frente a la cámara. Es una actuación viva, eléctrica, imprevisible.
Lo extraordinario es que, bajo el histrionismo, hay una ternura profunda. Sonny no es un criminal, es un hombre desesperado atrapado por el sistema. Pacino logra que el espectador empatice con alguien condenado desde el primer minuto. Es cine político, humano y ferozmente actual.
4. Scarface (1983) – Brian De Palma
Tony Montana es exceso puro, y Pacino lo entiende desde el primer segundo. Su actuación es operística, exagerada, casi grotesca, pero absolutamente coherente con el mundo que De Palma construye. Pacino no interpreta a un gánster: interpreta una idea, el sueño americano convertido en pesadilla.Su acento, sus gestos, su mirada paranoica y su violencia sin freno han sido imitados hasta el infinito, pero jamás igualados. Con los años, Scarface se ha consolidado como una tragedia moderna, y Pacino como su profeta maldito.
5. Carlito’s Way (Atrapado por su pasado, 1993) – Brian De Palma
Si Scarface era el ascenso, Carlito’s Way es la caída melancólica. Carlito Brigante es un criminal cansado, consciente de que el pasado no perdona. Pacino aporta una tristeza serena, una dignidad crepuscular que hace que cada escena esté impregnada de nostalgia.Aquí no hay alardes: hay madurez. Su voz, su forma de caminar, su mirada cansada construyen a un hombre que quiere redimirse en un mundo que no cree en la redención. Es uno de los personajes más humanos de su filmografía.
6. Heat (1995) – Michael Mann
El legendario cara a cara con Robert De Niro es solo la superficie. Pacino interpreta a Vincent Hanna como un policía obsesivo, desbordado por su trabajo y su incapacidad para vivir una vida normal. Su actuación es excesiva, sí, pero deliberadamente: Hanna es un hombre al borde del colapso.Pacino dota al personaje de una energía volcánica que contrasta con la contención de De Niro. Dos métodos, dos filosofías, dos monstruos solitarios. Heat es cine adulto, y Pacino está en estado puro.
7. El Padrino: Parte III (The Godfather Part III, 1990) – Francis Ford Coppola
Injustamente vilipendiada, esta película ofrece uno de los retratos más dolorosos de Michael Corleone. Pacino interpreta el peso del arrepentimiento, el cansancio del alma. Ya no hay poder que consuele, ni dinero que calme la culpa.La escena final, con Michael derrumbado en silencio, es devastadora. Pacino convierte la decadencia en tragedia griega. No es una película perfecta, pero su interpretación es profundamente honesta.
8. Donnie Brasco (1997) – Mike Newell
Lefty Ruggiero es uno de los personajes más tristes de Pacino. Un gánster de medio pelo, envejecido, consciente de que nunca será nadie. Pacino lo interpreta con una humanidad desgarradora, alejada de la grandilocuencia.Su relación con Johnny Depp es el corazón de la película. Lefty no es malvado: es un hombre perdido en un sistema que lo devora. Pacino brilla desde la fragilidad.
9. El irlandés (The Irishman, 2019) – Martin Scorsese
Como Jimmy Hoffa, Pacino regresa al cine de gánsteres con una energía renovada. Su actuación es explosiva, carismática, teatral, pero siempre precisa. Hoffa es un hombre de poder que no sabe retirarse, y Pacino lo hace vibrar.Lejos de la nostalgia vacía, Pacino aporta vitalidad a una película sobre el paso del tiempo y la muerte. Su Hoffa es inolvidable.
10. El dilema (The Insider, 1999) – Michael Mann
Lowell Bergman es una de las actuaciones más inteligentes de Pacino. Un periodista idealista, obsesionado con la verdad. Pacino abandona el grito para centrarse en la convicción moral.Es una interpretación sobria, comprometida y profundamente ética. Una lección de cómo actuar desde la palabra y la mirada.
11. Serpico (1973) – Sidney Lumet
Frank Serpico representa la personificación del idealismo inquebrantable. En este crudo drama biográfico, Al Pacino encarna a un policía honesto atrapado en un departamento de Nueva York asfixiado por la corrupción institucional, pagando un precio altísimo por su integridad.
La maestría de la interpretación radica en la evolución del personaje: su transformación física, marcada por barbas y disfraces, es el reflejo de su creciente aislamiento psicológico. Bajo la dirección de Lumet, la película se convierte en un pilar del cine político de los setenta. Pacino entrega una actuación visceral y absolutamente comprometida, consolidando este papel como uno de los más icónicos y necesarios de su carrera.
12. Glengarry Glen Ross (1992) – James Foley
Bajo la dirección de James Foley, asistimos a una de las cumbres interpretativas de Al Pacino. Aunque se trata de un reparto coral de leyenda, Pacino se roba la película en cada una de sus intervenciones. Su Ricky Roma es seducción verbal pura: un tiburón de las ventas que utiliza el lenguaje como un instrumento de precisión.
Cada frase es un arma y cada gesto una lección de carisma. Pacino demuestra aquí su dominio absoluto del texto y del ritmo, fluyendo magistralmente a través de los diálogos de David Mamet. Es, sencillamente, una clase magistral de energía, presencia y genialidad interpretativa.
13. Melodía de seducción (Sea of Love, 1989) – Harold Becker
Pacino regresa con una fuerza arrolladora tras un breve retiro, demostrando una madurez interpretativa fascinante. En este thriller erótico elegante y magnético, Pacino aporta una mezcla perfecta de sensualidad, cansancio vital y una sensación constante de peligro. Su retrato del detective Frank Keller es profundamente humano; lo vemos vulnerable, solitario y desesperadamente necesitado de conexión, alejándose del típico héroe de acción infalible.Es una actuación llena de matices sutiles que a menudo ha sido infravalorada, pero que brilla por su autenticidad. Pacino domina la tensión del suspense con una presencia escénica que dota al film de una profundidad emocional inesperada, reafirmando su estatus como un actor capaz de elevar cualquier género a la categoría de arte.
14. A la caza (Cruising, 1980) – William Friedkin
Al Pacino demuestra por qué es uno de los actores más valientes de su generación bajo la dirección del maestro William Friedkin. En este thriller fascinante, Pacino se sumerge en una atmósfera oscura para ofrecernos una interpretación magistral basada en la ambigüedad y la introspección.
Es un trabajo arriesgado y profundamente psicológico donde cada silencio y mirada cargada de duda aporta una capa de realismo hipnótico. Pacino logra humanizar un conflicto interno complejo, convirtiendo la incomodidad en puro arte. Es, sin duda, una joya de culto valiente y necesaria que reivindica su capacidad para desafiar los límites convencionales del cine.
15. Insomnio (Insomnio, 2002) – Christopher Nolan
En este fascinante thriller psicológico, Al Pacino nos regala una de sus interpretaciones más contenidas y brillantes bajo la dirección de Christopher Nolan. Aquí, el actor proyecta de forma magistral la culpa a través de un agotamiento físico y moral que traspasa la pantalla. Su mirada, pesada por la falta de sueño y los remordimientos, retrata a un detective brillante pero profundamente atrapado por sus propios errores y dilemas éticos. Es un trabajo sutil e introspectivo donde Pacino abandona sus famosos arrebatos de energía para explorar la fragilidad de la psique humana. Su presencia dota a la película de una gravedad única, logrando que el espectador sienta el peso de cada decisión en una lucha desesperada por la redención en medio del sol de medianoche.
16. Scarecrow (Espantapájaros, 1973) – Jerry Schatzberg
Esta joyita del cine de los setenta nos descubre la faceta más tierna y conmovedora de un Al Pacino joven y magnético. En esta "road movie" existencial, Pacino se aleja de los roles de tipo duro para encarnar la vulnerabilidad y la amistad en estado puro. Su química con Gene Hackman es simplemente prodigiosa, construyendo un vínculo fraternal que se siente auténtico y desgarrador a partes iguales. Es una obra de cine íntimo donde Pacino brilla por su naturalidad y su capacidad para transmitir la esperanza y la derrota de un hombre sencillo. Esta interpretación, profundamente humana y desprovista de artificios, es una prueba irrefutable de su inmenso registro dramático y de su habilidad para conectar con las emociones más básicas y hermosas del ser humano.17. Esencia de mujer (Scent of a Woman, 1992) – Martin Brest
Al Pacino entrega la interpretación que finalmente le valió su merecido premio Óscar. Su retrato del coronel Frank Slade es una fuerza de la naturaleza: una actuación carismática, arrolladora y absolutamente memorable que domina cada segundo de la pantalla. Aunque en ocasiones se permite ser explosiva y excesiva, es precisamente ese magnetismo lo que convierte a un personaje al límite en algo conmovedor e inolvidable.
Pacino logra equilibrar la bravuconería del militar ciego con momentos de una fragilidad desgarradora, logrando que el espectador empatice profundamente con su amargura y su posterior redención. Es un trabajo icónico, lleno de frases ya legendarias, que reafirma su dominio total del drama y su estatus como leyenda viva del cine.
18. Pánico en Needle Park (The Panic in Needle Park, 1971) – Jerry Schatzberg
Cruda y dolorosamente realista, esta película nos muestra a un Pacino primerizo pero ya absolutamente comprometido con la verdad. Su interpretación de Bobby es descarnada y honesta, capturando la desesperación de la adicción con una naturalidad asombrosa. Es un debut protagonista deslumbrante donde ya se vislumbraba la fuerza de la leyenda en la que se convertiría.19. Un domingo cualquiera (Any Given Sunday, 1999) – Oliver Stone
En este vibrante drama deportivo, Pacino electriza cada discurso con una energía inigualable. Su retrato del entrenador Tony D'Amato es pura épica moderna, convirtiéndose en un monumento al liderazgo y la pasión. La escena del discurso final es ya historia del cine, demostrando que nadie como él sabe transmitir la garra y el alma del esfuerzo colectivo.20. Pactar con el diablo (The Devil’s Advocate, 1997) – Taylor Hackford
Como el mismísimo Satán bajo la piel de John Milton, Pacino se divierte y brilla con un carisma absoluto. Es una actuación magnética y vibrante en la que devora cada escena con ironía y elegancia. Aunque es una propuesta muy comercial y entretenida, Pacino la eleva a otro nivel, regalándonos un villano sofisticado que es imposible dejar de mirar.
Un cierre perfecto para este TOP 20
Bonus
21 Justicia para todos, 1979, Norman Jewison
En Justicia para todos, Pacino alcanza una intensidad eléctrica. Su icónica vulnerabilidad y explosividad capturan perfectamente la frustración del hombre honesto ante un sistema corrupto, regalándonos una actuación magistral e inolvidable
22. Frankie y Johnny, 1991, Garry Marshall
Pacino muestra su faceta más tierna y carismática. Su interpretación es pura calidez, destacando una química extraordinaria con Michelle Pfeiffer que convierte este romance cotidiano en algo mágico.










